Durante generaciones, el Hotel La Perla ha formado parte de la memoria colectiva de La Paz, Baja California Sur. Familias se reunían para comer los domingos, parejas celebraban sus bodas y niños crecieron visitando este emblemático hotel frente al malecón de la ciudad. Tras una extensa renovación, el histórico establecimiento comienza una nueva etapa como Perla La Paz, Tapestry Collection by Hilton. Para su gerente general, Roberto Abbagnale, la reapertura también representa la oportunidad de volver a recibir a la comunidad que ha formado parte de la historia del hotel.

Construido en 1940, La Perla ha ocupado durante décadas un lugar especial en la historia del destino. Abbagnale, quien cuenta con casi tres décadas de experiencia en la industria hotelera internacional, quedó sorprendido por la respuesta emocional que encontró al llegar a La Paz. Los habitantes compartían recuerdos de sus abuelos llevándolos al hotel, celebraciones familiares y momentos importantes vividos entre sus paredes. “Tenemos una gran responsabilidad”, comenta, al explicar que la renovación y la incorporación de estándares internacionales van de la mano con el propósito de reconectar el hotel con la comunidad local.
Uno de los ejemplos más claros es el Restaurante Terraza, ubicado en la planta baja frente al malecón. Antiguamente era un punto de encuentro donde los habitantes de la ciudad acudían a tomar café, leer el periódico y conversar con amigos. Ahora, el restaurante regresa con su menú tradicional. Preservar la historia de La Perla también significa recuperar a las personas que contribuyeron a construirla. Según Abbagnale, más del 95 % del equipo del hotel es local, incluidos antiguos colaboradores que dedicaron décadas al establecimiento. Entre ellos se encuentra el encargado del almacén, quien anteriormente trabajó ahí durante 25 años, además de meseros, cocineros y otros empleados de larga trayectoria que han regresado.
“No es un hotel nuevo. Es un hotel que está reabriendo, pero también es un hotel que vuelve a conectar con la comunidad.”
Roberto Abbagnale
Actualmente, el hotel opera bajo la marca Tapestry Collection by Hilton, conservando su identidad propia y, al mismo tiempo, obteniendo acceso a la red global de distribución de Hilton, sus canales de reservación, tecnología y el programa de lealtad Hilton Honors. Estos recursos amplían su alcance comercial y ayudan a dar a conocer el establecimiento entre viajeros internacionales. Los estándares de la marca Hilton también proporcionan una estructura para mantener la consistencia en el servicio y la calidad operativa, respaldando el carácter local del hotel y su enfoque personal de la hospitalidad.
La propiedad incorpora nuevos espacios de convivencia, entre ellos una terraza en la azotea con vistas a La Paz y Patio Balandra, diseñado para evocar el ambiente de una plaza europea. Para Abbagnale, estos espacios ofrecen nuevas maneras de disfrutar el hotel, tanto para los habitantes de la ciudad como para sus visitantes.
Su conexión con La Paz también es personal. Sus suegros llevan dos décadas viviendo en la ciudad y él compró una casa ahí hace más de diez años. Después de pasar varios años en Asia, regresar a la región con su familia le pareció una decisión natural. Entre los espacios del hotel, la terraza en la azotea le ha causado una impresión especial. Aunque ha conocido numerosos hoteles a lo largo de su carrera, reconoce que son pocos los lugares que todavía consiguen dejarlo sin palabras. Patio Balandra también tiene un encanto particular para él, pues le recuerda sus años de juventud en Europa, cuando sentarse al aire libre a tomar un café y observar a la gente pasar formaba parte de la vida cotidiana.
Su estilo de liderazgo refleja ese aprecio por la conexión humana. Después de haber vivido en 11 países, Abbagnale comprende que la hospitalidad va mucho más allá de los procedimientos establecidos. “Hay muchos estándares, listas de verificación y procesos, pero el día a día es un arte”, explica. La tecnología y los sistemas operativos respaldan el negocio, pero comprender a las personas sigue siendo esencial. Considera que la capacidad de adaptarse a distintas personalidades, culturas y expectativas es lo que permite crear experiencias memorables.
Mientras La Paz continúa atrayendo la atención internacional, Abbagnale espera que su crecimiento no ocurra a costa de las cualidades que hacen único al destino. “Me gustaría que La Paz siguiera siendo este lugar mexicano”, comenta al reflexionar sobre la importancia de proteger su identidad. Espera que La Perla pueda contribuir a ese propósito dando a conocer el destino a más viajeros, sin perder su vínculo con la comunidad, recibiendo nuevamente a rostros conocidos y ofreciendo a los nuevos huéspedes un lugar dentro de una historia que continúa escribiéndose.